Lanzar mi tienda online: todo un parto.

Sabía que abrir la tienda online iba a ser difícil, pero no tanto. Y no lo digo tanto por la parte técnica (que también), sino porque se convirtió en uno de esos proyectos que, por inseguridades y desconocimiento, terminas dilatándolo en el tiempo más de lo debido. Y de nada me sirvieron las técnicas que tratan de impedir lo que en tu fuero interno sabes que es inevitable: ni decírselo a la gente, ni medio anunciarlo, ni ponerlo en letras grandes y doradas en la agenda, con sus plazos y todo. Siempre, a la hora de la verdad, me surgía una duda ‘razonable’ para recabar un poco más de información, para estar segura segurísima, para ‘no cagarla y quedar de poco profesional’. Ay, ay.

Tienda Online Abierta

Y os cuento esto a sabiendas de que sabéis de lo que hablo. Mi batalla particular en este último año ha sido la tienda online. Por cuántas otras he pasado, he perdido la cuenta. Trato de reducirlas con esos consejos que apunto, y bueno… funciona, pero conmigo solo a medias, para qué engañarnos. ¿Cómo os va a vosotros con eso? ¿Lo lidiáis mejor que yo?

Pero, ¡eh!, que en realidad yo venía a hablar aquí de que POR FIN, ¡ABRO LA TIENDA ONLINE! Ha sido largo, con muchos momentos de aprendizaje, de paciencia, de susto, de ilusión y de rabia. Pero ya era hora de pasar a la acción. De cumplir promesas y de responder a un montoncito de peticiones que me habéis hecho. De que mis chutneys y mermeladas pudieran llegar donde yo todavía no llego, y las disfrutéis tanto como yo. Tengo todo listo, revisado y estupendo. Así que venid a visitar a mi niña, decidme lo guapa que es y que qué ricura. Que es lo que esperamos las madres, claro. Con toda la ilusión y la alegría del mundo.

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